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TESTIMONIO DE MÓNICA

Posted on Sep 21 , 2014 in Testimonios

523368_10201916251291767_953443916_nA pesar de escuchar hablar de Dios desde pequeña y de asistir a  iglesia Esperanza hace ocho años,  durante los primeros cinco años yo seguía llevando mi vida   sin la  intervención de Dios, realmente no tenía una conciencia real de mi necesidad del Dios viviente . Pero el Señor ya me había Salvado y conocía mi corazón y mis pensamientos.
Yo no soy pecadora, soy una mujer  buena, no le hago daño a nadie y abrigo en mi corazón sentimientos nobles para la gente y asisto cada domingo a la Iglesia. Así pensaba yo, justificando mi auntosuficiencia.  Sin embargo Él no se cansaba de enviarme señales, Él, piadoso y amante, me enviaba mensajeros generosos con versos de amor y no cesaba de  llamar mi atención. Durante esté tiempo siempre escuché de la palabra cada domingo y  a muchos hermanos qué  me hablaban sobre  cómo tener una relación real con Dios y como agradarlo, pero yo lo ignoraba, callaba, lo rechazaba, me resistía…hasta que llegó a mi vida un tiempo de crisis. Dios usa todas las maneras para que sus planes se cumplan.
Cerré la puerta a mis  errores y dejé afuera la verdad. No era consciente de vivir la verdad de Dios.
En medio de una crisis total; la pérdida del trabajo y una grave disfunción en la familia, la enfermedad de mis dos hermanas, vino mi derrumbe. Sentí desfallecer y perdí toda mi estabilidad. Pero el testimonio de otros hermanos y su amor durante éstos momentos de crisis,  puso en mi corazón está frase “¡En Cristo encontrarás consuelo, búscalo!”- Y en aquellos días de enclaustramiento, sufrimiento y dolor,  busqué con mi corazón  en la Palabra de Dios, abrí mi Biblia en el Salmo 23, qué había quedado en mí luego de escuchar a Phoebe cantarselo a Lucy luego de qué ella salió de terapia intensiva, sentí por vez primera como el Señor comenzó a labrar mi alma de manera tan real,me fue revelando la cara verdadera de mis pecados, mis rebeldías, mi orgullo, mi falsa autoestima. Durante esté largo valle sentí que el Señor me arropaba con su manto de misericordia y bajé toda mi autosuficiencia hasta las rodillas para entregarme arrepentida y vencida definitivamente a sus pies. Hubo como una luz en mi interior, fue como un bálsamo con aroma del cielo.
Desde hace dos años Dios ha trabajado arduamente conmigo y han llovido muchas bendiciones. El final de la historia de mis hermanas ustedes lo conocen. Y ahora siento una restauración completa de todo lo que supuestamente podía haber perdido, he palpado su presencia en mi trabajo, en mi familia y en muchas áreas de mi vida. Qué no es perfecta la diferencia ahora es qué Cristo cambió las perspectivas de mi vida y con el arrepentimiento me dio liberación. El sentir su amor infinito, su misericordia y poderío me enseñaron y mostraron en mí su gracia en el gozo pleno y comprendí qué mi carácter y vieja naturaleza,  una guerra diaria  que sólo el Espíritu Santo puede enfrentar en mi relación diaria con Dios. Y en los momentos de dificultad o cuando pienso lo difícil qué es seguirlo a Él, me recuerda su muerte en la Cruz, sé  qué no existe un amor más Grande qué el que siento en Él.
Ahora siento mi familia y yo hemos sido bendecidos más de lo que merecemos y sólo en Jesús tenemos libertad y amor.  Sólo basta un poco de fe . Ahora en mi vida Él es mi fortaleza, mi pastor, mi sustentador y gran Señor.

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