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MI ALIMENTO ES HACER LA VOLUNTAD DE DIOS

Posted on Aug 20 , 2013 in Reflexiones

alimento diario-Libro de Juan Parte 8-

A continuación les presento una reflexión acerca del alimento que debemos tener , ese alimento que realmente necesitamos, ese alimento que en algún momento llegamos a pedir con tanta fuerza, éste alimento es aquel regalo que Dios nos dio que es su palabra, la realidad es que éste alimento es tan vital como el alimento diario refiriéndome a la comida, Jesús dice en su palabra “no sólo de pan vive el hombre”, también debemos vivir de la palabra de Dios, muchos de nosotros solamente queremos recibir y recibir pero cómo demostramos que realmente merecemos recibir a pesar de que la misericordia de Dios es indescriptible y es para todos, pero realmente debemos alimentarnos de su palabra no sólo para saber cómo vivir en éste mundo sino también para saber llegar a Dios y sobre todo para tener una relación personal con Él.

El Señor quiere que nos congreguemos y eso lo hacemos mediante su palabra, la cual llena el espíritu de cada persona, si es verdad que debemos cuidar el cuerpo ya que es el templo de Dios, pero, ¿Qué sucede con el espíritu?, ¿Cómo queremos hacer la voluntad de Dios si no nos alimentamos con la palabra de Señor?, eso debemos reflexionar cada uno de nosotros no se trata de esperar hasta que otros u otras quieran enseñarnos acerca de la palabra de Dios, se trata de que nosotros debemos buscarlo a Él por medio de su palabra. Podemos leer en Juan 4:31-34…—Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y terminar su obra —les dijo Jesús—.

Leamos en: Juan 4:27 – 42; Juan 2:19 “—Destruyan este templo —respondió Jesús—, y lo levantaré de nuevo en tres días.”

El alimento que debemos tener se trata de nacer de nuevo de llevar más allá todo lo que Dios puede ofrecernos si buscamos su palabra, si lo buscamos a Él mediante su palabra. Podemos leer en: Juan 3:3 “—De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios —dijo Jesús.”

Leamos la palabra de Dios en: Juan 4:10 “—Si supieras lo que Dios puede dar, y conocieras al que te está pidiendo agua —contestó Jesús—, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua que da vida.”

¿Qué podemos aprender y aplicar?

  1. Necesitamos reconocer que somos ciegos espirituales. Pidamos a Dios para que nos muestre estos puntos ciegos.  Seamos humildes para reconocerlo.

¿Dejas que Dios y otras personas hablen en tu vida?

  1. ¿Qué estás sembrando y cosechando en tu vida hoy? ¿Estás discipulando a alguien?
  • No sembremos solo en nuestra vida.
  • Oremos por la convicción de “mi alimento es hacer la voluntad de Dios”. ¡Invierte tu vida en alguien!

No busquemos señales. Obedezcamos la Gran Comisión y Gran Mandamiento.

¡Busquen primero la Palabra de Dios!

Juan 17:4 Yo te he glorificado en la tierra, y he llevado a cabo la obra que me encomendaste.